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Think by yourself... Una visión joven y actual sobre nuestra vida. Sobre mi vida. Sobre tu vida.

13 Noviembre 2006

100% Humanitaria...¿y tú?

Hace ya bastante tiempo, estuve viendo un rato un programa de estos donde pregonan los trapos sucios de la gente. Un señor, seguramente “gran conocedor del tema”, hablaba sobre el Papa, Benedicto XVI.
Lo más probable es que no supiera mucho ya que comenzó diciendo que nunca ha estado de acuerdo con la existencia de los Papas (no sé por qué a la gente le molesta tanto esta figura si lo que diga solo concierne a los seguidores del catolicismo. A mí realmente no me afecta lo que diga un patriarca musulmán, ni un sacerdote budista. Es como si hubiera cierta obsesión negativa hacia el Papa…). Hasta aquí todo bien ya que cada cual tiene su propio pensamiento y yo lo respeto, como imagino él a mí.
Pero sus palabras me fastidiaron: “Espero que este Papa vea a esos jóvenes que seguían al anterior y se de cuenta de que cuando le escuchaban no entendían aquello que les decía. La Iglesia no necesita normas o dogmas, sino un poco de humanidad”. (Palabras textuales)
¡¡Un poco de humanidad la Iglesia!! Hace poco me di cuenta, con mis 18 años, de que precisamente si queremos ser un poco humanos nos conviene seguir unas normas y por ello no somos inferiores, ni somos menos que los demás.
Esto tiene su parte graciosa ya que es curioso que la Iglesia sea la que más contribuye a ayudar a los pobres (estudien cifras), la que no permite que se menosprecie a los ancianos, ni a los no-nacidos, etc. Veo más humano cuidar de un enfermo que acabar con él por el simple método de una inyección u otros recursos. ¿Es eso humanidad? Gracias, pero no quiero aprender esa falsa humanidad.
Juan Pablo II era muy listo y a veces decía cosas que nos desconcertaban, pero los jóvenes le entendíamos bien porque, cuando vas con la verdad por delante, tus enseñanzas calan dentro del corazón. Otra cuestión es que él nos ha dicho aquello que no escuchamos habitualmente y nos cuesta más comprenderlo y asimilarlo.
En cuanto a las normas… ¡Qué dichosa me siento por estar aconsejada (que no obligada) por consejos y normas procedentes de mis padres, de mis profesores, de mis familiares y de la Iglesia! Los jóvenes gozamos de tanta permisividad que hemos perdido la orientación y nuestra natural alegría. Juventud es inexperiencia, ¿por qué no dejar que personas con sabiduría dentro intenten darnos ciertas pautas? No solo queremos que nos dejen equivocarnos, sino también que nos ayuden, y al hacerlo nos sentimos, de verdad lo digo, felices de que los que nos quieren no nos suelten de la mano, aunque esto suponga más de una contradicción. Y de poder decir y demostrar que “humanidad no nos falta, pero normas tampoco”.
Resulta chocante que muchos jóvenes que conozco son gente triste, que se sienten sin cariño y suele coincidir con los que viven sin normas. Tanta supuesta libertad les hace perder su humanidad. Y observo a otros que tienen en cuenta muchos aspectos en su vida y los encuentro contentos, alegres. Felices.
La Iglesia hace un gran bien cuando nos enseña, porque tengan en cuenta que aquí nadie impone sino que nos muestran la verdad, algo que desearíamos que más instituciones hicieran. Porque realmente se preocupa por nosotros…

servido por meeting-media 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Johny be Good

Johny be Good dijo

La verdad es que aún no me explico cómo hay gente que llega a decir esas cosas y además en un medio público. Pero bueno, no todos tienen dos dedos de frente como tú y como yo (y bastante gente más). No te había escrito ningún comentario todavía porque no sabía qué poner, porque has recibido tantos halagos que me dejaban incluso a mí sin palabras. Sin embargo, con esta entrada no me resisto a dedicarte unas palabras. Por ahora, compartimos pensamientos en todos los aspectos y supongo que seguirás en esa línea.
La Iglesia representa un punto clave en la historia de la sociedad, tanto hoy como en el pasado. Y sigo sin creerme que haya gente que no lo vea...
Bueno Laura, desde hoy me declaro tu fan nº1 y admirador secreto xq no sabes quién soy, jeje.
Bueno que ya me he extendido mucho, un beso y ánimo.

14 Noviembre 2006 | 04:29 PM

David

David dijo

Hola! Soy David, de Ecuador. Es de suponer que no nos conocemos. Leyendo me tope con esta critica y me anime a incluir como amigo este blog.

Es sorprendente como desde lejos se mantienen coincidencias. Soy un joven católico que pertenece al M.V.C. (Movimiento de Vida Cristiana), a parte egresado de psicología clinica, por lo que mi ambiente por lo general no me permite toparme con personas que manejen un pensamiento no tan relativizado. Coincido en muchas cosas y halago la visión que tiene.

Cuantas veces Juan Pablo II no nos ha interpelado a los jovenes, y es de sobremanera agradable ver que pensamientos con identico, o al menos, lineas parecidas, griten de indignación, no de ira, la ira conduciria a condenar al resto, sino de un optimismo dramático que nos interpele a no bajar el ritmo y seguir gritando por amor.

Ojala no desvie el camino y que DIOS la bendiga.

15 Noviembre 2006 | 08:19 PM

Borja Valcarce

Borja Valcarce dijo

Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo que expones en este post Laura. Excepto en una cosa... Comentas que las normas de tus pades, la Iglesia, mayores, etc no obligan, sino que, más bien, aconsejan. Estoy de acuerdo pero, antes, un poco más arriba dices lo siguiente: "si queremos ser un poco humanos nos conviene seguir unas normas". Aquí difiero totalmente de ti... y lo expondré desde las normas de la Iglesia porque son las más criticadas desde siempre.

Los católicos, como tú sabes y todo buen católico que se precie sabe, no acatamos las leyes de Dios, sino que entendemos su interna necesidad por ser leyes de razón. No hacía falta que Jesús dijese: "Amaos los unos a los otros como Yo os he amado y a tu prójimo como a ti mismo", para que el ser humano, por su simple razón, conociese esta gran verdad, porque está contenida en la ley natural.

Me explico, el principio del obrar humano es el "apetecer". Cuando apetecemos o deseamos algo realizamos una acción por la cual obtenemos aquello que habíamos apetecido o deseado. Pues bien, ese apetecer tiene a su vez un principio anterior: "haz el bien y evita el mal", lo cual es lógico porque nadie quiere el mal para si mismo y por lo tanto apetece lo que le parece bueno. Así, el principio de la ley natural, y es aquí donde todo se conecta, es "haz el bien y evita el mal". Pero ¿Qué bien es el mejor bien? Evidentemente aquel que perfecciona la naturaleza humana en cuanto tal, a saber: en cuanto ser racional, con inteligencia para poner freno a sus tendencias.

Con lo cual uno adquiere las virtudes, tanto las cardinales y las teologales, y esto nos otorga hábitos... Los hábitos nos permiten actuar por nosotros mismos y, si uno revisa las leyes de Dios se dará cuenta de que perfeccionan la naturaleza humana. El buen actuar del cristiano es el que, mediante las virtudes, actúa cómo si siguiese las leyes, pero no lo hace así porque no son leyes sino que es el actuar de un ser que busca su propia perfección y la de cuantos le rodean... Pero como somos un poco tontos... Vino Jesús a facilitarnos un poco una tarea que nos hubiese llevado mucho más tiempo comprender... Santo Tomás de Aquino acaba de entrar en vuestras vidas.

Un abrazo Laura... y felicidades por el blog. Cada día es mejor y cada día me gusta leerlo más...

Un abrazo y siento la extensión del comentario

18 Noviembre 2006 | 12:22 AM

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Sobre mí

Siempre se ha dicho de los navarros que destacamos por el empeño que ponemos en lo que nos interesa, en lo que creemos. Pues bien, en este blog hablaré sobre noticias que me preocupan, que aparecen en los medios de comunicación que inundan nuestra información diaria. Me llamo Laura, tengo 18 años. Estudio Filosofía y Periodismo en la Universidad de Navarra. Si queréis mandarme algún correo electrónico, mi dirección es lauri_indi arroba hotmail.com Counters
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