100% Humanitaria...¿y tú?
Hace ya bastante tiempo, estuve viendo un rato un programa de estos donde pregonan los trapos sucios de la gente. Un señor, seguramente “gran conocedor del tema”, hablaba sobre el Papa, Benedicto XVI.
Lo más probable es que no supiera mucho ya que comenzó diciendo que nunca ha estado de acuerdo con la existencia de los Papas (no sé por qué a la gente le molesta tanto esta figura si lo que diga solo concierne a los seguidores del catolicismo. A mí realmente no me afecta lo que diga un patriarca musulmán, ni un sacerdote budista. Es como si hubiera cierta obsesión negativa hacia el Papa…). Hasta aquí todo bien ya que cada cual tiene su propio pensamiento y yo lo respeto, como imagino él a mí.
Pero sus palabras me fastidiaron: “Espero que este Papa vea a esos jóvenes que seguían al anterior y se de cuenta de que cuando le escuchaban no entendían aquello que les decía. La Iglesia no necesita normas o dogmas, sino un poco de humanidad”. (Palabras textuales)
¡¡Un poco de humanidad la Iglesia!! Hace poco me di cuenta, con mis 18 años, de que precisamente si queremos ser un poco humanos nos conviene seguir unas normas y por ello no somos inferiores, ni somos menos que los demás.
Esto tiene su parte graciosa ya que es curioso que la Iglesia sea la que más contribuye a ayudar a los pobres (estudien cifras), la que no permite que se menosprecie a los ancianos, ni a los no-nacidos, etc. Veo más humano cuidar de un enfermo que acabar con él por el simple método de una inyección u otros recursos. ¿Es eso humanidad? Gracias, pero no quiero aprender esa falsa humanidad.
Juan Pablo II era muy listo y a veces decía cosas que nos desconcertaban, pero los jóvenes le entendíamos bien porque, cuando vas con la verdad por delante, tus enseñanzas calan dentro del corazón. Otra cuestión es que él nos ha dicho aquello que no escuchamos habitualmente y nos cuesta más comprenderlo y asimilarlo.
En cuanto a las normas… ¡Qué dichosa me siento por estar aconsejada (que no obligada) por consejos y normas procedentes de mis padres, de mis profesores, de mis familiares y de la Iglesia! Los jóvenes gozamos de tanta permisividad que hemos perdido la orientación y nuestra natural alegría. Juventud es inexperiencia, ¿por qué no dejar que personas con sabiduría dentro intenten darnos ciertas pautas? No solo queremos que nos dejen equivocarnos, sino también que nos ayuden, y al hacerlo nos sentimos, de verdad lo digo, felices de que los que nos quieren no nos suelten de la mano, aunque esto suponga más de una contradicción. Y de poder decir y demostrar que “humanidad no nos falta, pero normas tampoco”.
Resulta chocante que muchos jóvenes que conozco son gente triste, que se sienten sin cariño y suele coincidir con los que viven sin normas. Tanta supuesta libertad les hace perder su humanidad. Y observo a otros que tienen en cuenta muchos aspectos en su vida y los encuentro contentos, alegres. Felices.
La Iglesia hace un gran bien cuando nos enseña, porque tengan en cuenta que aquí nadie impone sino que nos muestran la verdad, algo que desearíamos que más instituciones hicieran. Porque realmente se preocupa por nosotros…

Johny be Good dijo
La verdad es que aún no me explico cómo hay gente que llega a decir esas cosas y además en un medio público. Pero bueno, no todos tienen dos dedos de frente como tú y como yo (y bastante gente más). No te había escrito ningún comentario todavía porque no sabía qué poner, porque has recibido tantos halagos que me dejaban incluso a mí sin palabras. Sin embargo, con esta entrada no me resisto a dedicarte unas palabras. Por ahora, compartimos pensamientos en todos los aspectos y supongo que seguirás en esa línea.
La Iglesia representa un punto clave en la historia de la sociedad, tanto hoy como en el pasado. Y sigo sin creerme que haya gente que no lo vea...
Bueno Laura, desde hoy me declaro tu fan nº1 y admirador secreto xq no sabes quién soy, jeje.
Bueno que ya me he extendido mucho, un beso y ánimo.
14 Noviembre 2006 | 04:29 PM