Siempre he pensado que la unión matrimonial es una de las realidades más bellas que conozco,y la verdad es que cada día me reafirmo de modo más fuerte en esta idea.
El otro día asistí a las bodas de oro de unos familiares a los que quiero mucho. Llegamos a la iglesia, nos sentamos y enseguida se abrió la puerta para dejar paso a los dos celebrantes. No éramos muchos los que esperábamos para asistir a la Eucaristía.
Ella iba en silla de ruedas porque ha tenido complicaciones en un pie en los últimos meses. Su nieto, de 10 u 11 años, la llevaba. Su marido iba todo erguido y contento al lado, mirándola con inmenso amor.
Me impresionó mucho esa imagen. Vi la foto que se hicieron hace 50 años, los dos jóvenes y con toda la vida por delante. Dispuestos a todo. Y la escena que se presentó ante mis ojos al abrirse las puertas de la iglesia fue la de dos personas mayores, una incapacitada para andar, y el otro a su lado en todo momento.Juntos toda una vida. En todas las condiciones que se han presentado.
Caminaron despacio hacia el altar. Ella miraba a los lados y sonreía; las lágrimas casi empañaban sus ojos. Él estuvo la mayor parte de la Misa agarrándola de la mano.
Y yo me preguntaba qué fuerza era aquella que les unía. Ahora que tenemos el concepto de un amor caduco (por lo menos en la superficie ya que en el corazón todos aspiramos a lo mismo) ver esta situación... me llenó de alegría la verdad.
Para mí, que soy cristiana,el matrimonio bendecido por Dios es una maravilla.
Esta tarde he visto el programa que Televisión Española ofrece por las tardes, "España directo". Han realizado un reportaje buenísimo sobre las condiciones de vida en las que viven algunas personas en nuestro país.
No hablaban sobre vagabundos, sino sobre personas que tienen una casa enun pueblo, marido o mujer, e hijos. Viven en una pobreza sorprendente. Un señor contaba cómo, en invierno, a pesar de que él trabaja, no tiene dinero para que sus hijos puedan disfrutar de un pequeño aparato que caliente el aire de su habitación. Le daba rabia.
El estado de las casas era desastroso. Los suelos no tenían baldosa o capa alguna de material por encima de la piedra de la construcción. Eran lugares fríos.
Contaba la reportera cómo cada tarde las mujeres se reunen para pasar el rato hablando. Todos los días las mismas cuatro o cinco. Decían que cuando no tienes nada, la compañía es un gran tesoro. Reían juntas. Se notaba que mantenían una bonita amistad.
La cámaraha mostrado luegocómo varios niños jugaban a fútbol con la típica botella de plástico vacía. Disfrutaban corriendo tras ella por las calles embarradas y sin asfaltar de su pueblo. Transmitían inocencia. Una de las niñas, cuya edad rondaría los 12ó 13 años,tras ser preguntada por los juegos con los que se entretienen, con una sonrisa inmensa en la cara ha dicho: "Al escondite, a pillar, a fútbol... Podemos jugar a lo que queramos, ¡hay muchos juegos!".
Cuando he escuchado este comentario, me he quedado pensando. A esa edad, la mayoría de niñas andan pensando en los teléfonos móviles, la ropa, los chicos de su clase y las revistas de moda juvenil.
Cada uno tiene su ambiente, desde luego. Pero observo que a los niños ahora se les da todo lo que piden. Conozco a muchos padres que, pensando que es así como van a hacer de su hijo una persona feliz, cualquier cosa que piden por su boquita, con unos cuantos lagrimones, vaa parar a sus manos. Muchos niños se vuelven así consentidos yadquieren un gran mal genio. Unas pequeñas fierecillas que tienen los últimos móviles que salen al mercado, las PS2 (creo que Play Station 2 se escribe así) de todos los tipos.
Tener bienes no es malo, lo sabemos todos. Pero, cuando nos dan demasiado, nuestra humanidad queda escondida tras el afán de posesión de más y más bienes materiales. Así, acabamos despreciando los bienes que no son tanto materiales como inmateriales, o del espíritu, como pueden ser la verdadera amistad, el amor, o lo religioso.
Esos niños no tenían casi nada. Conservaban sin embargo la pureza de la infancia, y la sonrisa infinita que debería iluminar todos los rostros, y cuánto más los de los niños.
No es utópico esto de lo que hablo; es cuestión de plantearse prioridades. Para mí ha sido una lección muy grande ese reportaje, porque considero que es egoísta el que yo tenga mi pensamiento triste porque, al contrario que otras amigas, no me voy a ir a comprar la ropa de verano todavía. O porque en verano seré de las que no van a Londres a aprender inglés, o a un apartamento a orillas del mar. ¡Cuántas estupideces podemos meternos en la cabeza? Somos personas, nos debería asustar mucho más en qué condiciones viven los demás y debería quizás sorprendernos cómo, sin tener nada, nos aportan un gran testimonio de qué es lo que llena de modo más verdadero el corazón humano.
Muchas de las personas que más quiero me hablan de qué feliz les haría tener a alguien al lado que les apoyase, que les ayudara a tirar para arriba. Vamos, que mis amigos me cuentan que desearían tener una buena novia, y mis amigas que quisieran tener un buen novio.
El amor nos da a todos muchísima fuerza. Sin embargo, me da pena que en ocasiones observo que a las personas que tienen la vida un poco más complicada las rechazamos, porque mantener una relación de amistad o de amor con ellas nos va a suponer demasiada molestia.
A algunos nos cuesta darnos cuando esa entrega no nos reporta inmediatamente algo igual o superior a lo que damos. Merece la pena luchar por las personas y apostar por ellas, por los cambios y mejoras que en ellos se pueden obrar, y por la felicidad que podemos aportarles.
Al final, el mayor beneficiado, sin esperarlo, eres tú. Porque ver felices a los que nos rodean nos da a nosotros una alegría mayor.
Qué ganas tenía de que llegara este momento, el de meterme en la cama, a dormir. Son las 2:43 de la mañana y acabo de llegar a casa. He estado en un par de bares con un par de amigas y tenía que escribir sobre todo lo que he pensado.
Creo que no hay nada peor que perder el tiempo de este modo.Esto suena tremendamente radical y retrógrado, pero la situación me producía rechazo... Y mira que a mí me encanta bailar.
Pero para una persona que estudia filosofía y que tiene una visión muy positiva de lo que una persona puede llegar a ser, a querer, a descubrir, resulta un tanto difícil mirar con buenos ojos esto.
A mi alrededor la gente se movía del modo más provocador posible, siguiendo el ritmo pegadizo del reggaeton. Ese es el modo de atraerse unos a otros. Parejas por doquier besuqueándose sin vergüenza alguna.
Soy una exagerada. ¿A que estáis pensando esto?Cuando entran al bar con los ojos extasiados por la ilusión, noto que a la gente le falta algo. Como si el fin del hombre fuera a estar ahí dentro... El lenguaje que se habla ahí dentro es el de la atracción sexual. Las chicas intentan llevar el máximo escotazo y bailar de tal manera que los chicos queden perdidos mirándolas bailar. En un par de ocaciones alguna pareja en medio de su rollito de primavera me han golpeado porque estaban sin control. Y es que me da tanta pena ver esto...
Para mí, la cultura moderna está haciendo mucho daño tanto a hombres como mujeres. Me hace gracia que se critique al cristianismo que fomenta el machismo, el desprecio hacia la mujer. Y no he visto mujeres más utilizadas y con menos personalidad que las que son tan modernas como para solo buscar el liarse con un tío cada sábado por la noche.
Las personas somos capaces de amar mucho más allá. Para mí, esta clarísimo. Aquí falta el Amor de Dios. El hombre le ha eliminado de su corazón e intenta llenarlo con aliacentes tales como la bebida, el cigarro, la sensualidad y el sexo, el llamar la atención, las drogas...
Resultaba doloroso estar ahí, porque entiendo que es una pena poner el corazón y el deseo en esos lugares, cuando eso es lo mínimo a lo que podemos aspirar. No sé cómo expresarme...
Tenemos capacidad para amar. ¡Tenemos mucha! Y desperdiciar nuestro cariño de la manera en que he visto que se pierde... ¡Qué pena!
No conocía hi5 hasta hace poco tiempo, cuando, llegada a la universidad, amigos míos comenzaron a añadirme en sus contactos. Es un lugar muy bueno para el cotilleo de fotos, porque acabas encontrándote conimágenesde la prima del primo del novio de tu mejor amiga, y demás gente.
No tengo gran interés en que personas que no conozco de nada vean mis fotos así que colgué tan solo un par.
Pero hace unas dos semanas decidíquitarme de hi5 porque me parece muy hipócrita. Cuando vas a subir una nueva imagen te aparece el siguiente texto:
"Por favor, no subas fotos que contengan desnudos, mascotas, celebridades o imágenes protegidas por derechos de autor. Si violas nuestros términos, nosotros borraremos tu cuenta."
Sinceramente, un mensaje que me parece estupendo. Lacontradicción es que luego abres tu perfil y te aparece una publicidad de lo más erótica. No está continuamente pero sí va cambiando y te plantan cada imagen...
Si están de acuerdo con tener esa publicidad adelante (una pena), pero que encima no nos vengan con peticiones que resultan estúpidas. Así que me voy de hi5 y que se venga conmigo quien quiera. No se pierde nada, y ya basta de pasar tanto por el aro.
Ya es de noche. Hace rato que anocheció. En silencio y desde lejos, una estrella me observa. No parpadea, no se mueve, ¡qué sola está!
¡Qué noche tan profunda, qué bella!¡Qué silenciosa y, a la vez, qué musical! Hablan los grillos, bailan los astros, susurran los árboles…y allá, al fondo, muy arriba, hay mil estrellas que siento me miran desde su lejana quietud.
Misteriosa noche serena que nos trae paz al interior, que nos enseña el esplendor de los más pequeños detalles de Dios, quién la engalana para aquel insignificante enamorado que se asoma a su ventana a escuchar los consejos que a su corazón mandan los luceros.
Maravilloso amor que en la soledad de una noche melancólica da fuerzas al alma y hace desear la compañía sincera del otro, para observar juntos la bóveda cristalina del universo y para contarle al cielo la infinidad de su amor.
¡Qué pequeños somos ante la inmensidad del mundo! ¡Cuántas lecciones se pueden aprender en la soledad, en la espera incansable, que hacen crecer nuestra esperanza de sentirnos libres amando!
¿Quién dijo que el hombre no es libre? Contempla la noche maestra como la contemplo yo y deja que te hable al oído, deja que te inunde de ansias de volar. Porque comprenderás que en el abismo que hay entre las estrellas y tú solo están tus ilusiones y tus sueños que te convertirán en uno de esos luceros que brillan con luz propia en el anochecer.
Silenciosa oscuridad que pasa inadvertida y se va, que deja poso y no vuelve atrás, que nos hace importantes ante nuestra pequeñez, que nos roba las palabras y nos hace reflexionar.
La noche nos hace desear la claridad del día, el día la plenitud de la noche pero… ¿quién puede evitar que al anochecer cante nuestro corazón porque siente en sus anhelos la necesidad del amor, de esperarlo, de aguardarlo con la llama de la fe encendida? ¿Quién puede evitar que al anochecer nuestro corazón se agrande, y sea reclamado por el recuerdo de la mirada limpia que un día lo encendió?
El amor duele muy adentro. Se clava, se clava en lo más hondo y es imposible sacarlo de allí, aprieta y desespera. Es muy duro, es difícil luchar contra él... es un sentimiento que siempre nos inunda.
El amor es divino y humano. Te da todo y de pronto te lo arrebata...
Siempre se ha dicho de los navarros que destacamos por el empeño que ponemos en lo que nos interesa, en lo que creemos. Pues bien, en este blog hablaré sobre noticias que me preocupan, que aparecen en los medios de comunicación que inundan nuestra información diaria.
Me llamo Laura, tengo 18 años. Estudio Filosofía y Periodismo en la Universidad de Navarra.
Si queréis mandarme algún correo electrónico, mi dirección es lauri_indi arroba hotmail.com
Free Counter